Nota del Diario de Cuyo del Día 17 de Mayo del 2004.
SPORTIVO DESAMPARADOS A UN PASO DEL ASCENSO
EL DIA DEL ARQUERO

Las manos de Emanuel Guirado le dieron el pasaje a la final a Desamparados, que sufrió mas de lo esperado.
Dependía de Sportivo, pero finalmente dependió de Guirado. La esperada clasificación a la final del Argentino B se consumó recién en las tres atajadas monumentales del arquerito hecho en la cantera Puyutana, especialista en penales desde sus tiempos de inferiores y hoy hecho una realidad después de haber vivido con 20 años recién las dos caras de la vida misma. Porque a nadie, ni menos al mismísimo Guirado, que hace apenas un año cuando parecía que era su momento en Primera, se bancó la amargura de perder un título ante Colón. Se cayó pero se levantó. Apostó a lo suyo. Terminó el año como suplente y en esta pretemporada arrancó como tercer arquero, pero las vueltas del fútbol y su esfuerzo, le abrieron crédito y ayer terminó de convertirse en arquero. Así, con todas las letras. De arquerito a arquero en tres voladas, dos sobre la izquierda, otra a la derecha y después la locura. Es que Ema, en un mediodía de pura inspiración, instauró el Día del Arquero en Desamparados.
Sportivo acumuló intenciones pero no las transformó en méritos. Quiso ganar pero no supo cómo y terminó abrazado a los 183 centímetros de Guirado y a sus reflejos. Un desahogo que no imaginó pero que sufrió, porque nunca tuvo las respuestas futbolísticas para resolver los interrogantes que le habían planteado la derrota en la ida, en Lincoln. Se ahogó en sus nervios. Se nubló en su desesperación y eso que enfrente tuvo a un Linqueño rústico, elemental, excedido de vueltas y violento. Histérico, para pintarlo de cuerpo entero.
Desamparados jugó gran parte del partido a lo que no siente. Pelotazos verticales, demasiado juego aéreo y mucho roce. Mucha tensión. Muchas protestas. Así, no hizo más que entrar en el juego que vino a proponer el equipo bonaerense y se hizo inofensivo.
La cancha llena, el barrio conmocionado, ese fervor que solamente Sportivo despierta no merecían sufrir tanto. Con dos jugadores más, con todo el terreno a favor pero con el libreto cambiado, Desamparados se fue metiendo en un camino sin luces que se iluminó apenitas con el gol necesario para empatar la serie.
Después, buscó sin saber por dónde. Se encaminó derechito a la infartante definición por los penales y Emanuel Guirado se encargó de hacer justicia recién ahí.
Primer penal y vuelo sobre la izquierda para taparle el remate de Pablo Zárate. Concentración a full, sentadito en el vértice del área grande y a esperar el segundo. Esta vez, vuelo sobre la derecha para enmudecer a la tribuna visitante y dejarle servida la doble ventaja que Arrieta desperdició. Llegó el tercer penal de la serie y en ésta oportunidad Guirado no tuvo respuesta. Llegó el cuarto y, otra vez, Emanuel se estiró sobre la izquierda para liquidar la esperanza de El Linqueño y, esta vez si, ponerle en una bandeja al Petinato Núñez el pasaporte al partido más importante de los últimos quince años en Puyuta. Todo, en el Día del Arquero.
LA CIFRA
75 fue el porcentaje de efectividad de Emanuel Guirado en la definición por penales de las semifinales del Argentino B. Tapó 3 de los 4 remates que le ejecutaron.
LAS FRASES DEL ARQUERO
“Me jugué por intuición. En inferiores tuve la suerte de definir varios títulos en los penales y cuando ví que se venían, lo único que quise fue tranquilizarme y serle útil al equipo”
“Nunca debimos llegar a los penales. Vinieron a meterse atrás, a pegar, a protestar todo. Nosotros propusimos jugar, atacar siempre y recién se nos dio en el segundo tiempo”.
“Falta lo mejor. Llegar al Argentino A es el gran objetivo y recién logramos meternos en la serie que lo define. Estas dos semanas que se vienen serán inolvidables para todos”.




